BMW X5 M
La letra M sirve para definir a las versiones más deportivas de la marca alemana, y hasta hace muy poco había estado reservada a sus berlinas y coupés. Pero sus responsables de márketing pensaron que por qué no ofrecer todas las cualidades de esta exclusiva saga a los usuarios de sus todocaminos, así que se pusieron manos a la obra para aplicar todo su saber hacer tanto en el X5 como en el X6.
Así es como nos encontramos ante un coche absolutamente excepcional, una maravilla de la tecnología al alcance de sólo unos cuantos privilegiados, los que pueden pagar los más de 120.000 euros que cuesta. Es casi una apología de la potencia, las prestaciones y el lujo, podríamos decir que es un coche de salón que demuestra hasta dónde puede llegar una marca como BMW cuando quiere exhibirse sin ningún tipo de condicionante. En el X5 M no importaba que consumiera mucho, contaminase también por encima de lo deseable y pudiera correr mucho más de lo que marcan las normas y puede que hasta la lógica. Lo importante en este caso era alcanzar un nuevo escalón de sofisticación dentro de su segmento y lo han conseguido: este es el todoterreno de serie más potente que se vende en el mundo.
La cifra no puede ser más redonda: 555 CV. Es la potencia que los ingenieros de BMW han conseguido arrancar al motor de gasolina de ocho cilindros en V, un cubicaje de 4,4 litros y alimentación por doble turbo. Se trata de una cifra impresionante que se traduce en unas prestaciones que no lo son menos, sobre todo considerando que nos encontramos antes una mole de 2,5 toneladas de peso y las dimensiones propias de un gran todocamino. Su velocidad punta está autolimitada a 250 km/h, mientras que es capaz de acelerar hasta los 100 km/h arrancando desde parado en tan sólo ¡4,7 segundos!. Es decir, parámetros propios de un deportivo de primera categoría y que, por primera vez, encontramos en un coche de estas características. Como complemento a un corazón de pura sangre, ofrece todas las ventajas que aporta un sistema de tracción integral y una estupenda caja de cambios automática y con accionamiento secuencial de seis relaciones.
Lo mejor de este X5 es que ofrece las sensaciones de un deportivo de alta gama pero sin renunciar por ello a todas las ventajas de habitabilidad propias de un coche de su tamaño. Es el todoterreno más grande de la oferta BMW y su habitáculo cuenta con espacio sobrado para sus ocupantes, además de un magnífico maletero. Todas sus cotas son óptimas, tanto, que ningún pasajero sufrirá estrecheces por muy corpulento o alto que sea. En este sentido es un estupendo coche familiar, ya que permite viajar con todo el confort exigible y una buena carga, que además puede ampliarse en caso de necesidad por el habitual procedimiento de abatir los respaldos de los asientos. Unos asientos que, dicho sea de paso, son generosos en su tamaño y con ello en su comodidad, lo que termina de completar esta combinación que llega a hacer tan gratificantes nuestros desplazamientos en un X5.
Pero para que el M se situara en el tope de la gama X5 necesitaba algo más que un motorazo como el que lleva. BMW también pretende lucirse con él en cuanto a equipamiento y calidad se refiere, así que es fácil adivinar que también en este aspecto supera con creces las expectativas y se convierte en una de las referencias claras, no sólo de su segmento, sino de todo el mercado de modelos Premium. Es casi imposible enumerar algún detalle que no lleve este automóvil. Lo más fácil para definir su dotación es pensar en cualquier gadget que nos gustaría tener en el coche de nuestros sueños. ¿Ya lo sabemos? Pues casi seguro que en X5 M lo ofrece para el disfrute de sus ocupantes. Por ejemplo, un avanzado sistema de proyección de datos en el parabrisas, que tiene como característica especial sus grafismos en color; accionándolo a voluntad, podremos controlar parámetros como la velocidad o el régimen del motor de forma muy intuitiva y sin apartar la vista de la carretera. También es muy cómodo y práctico su mando de control central por medio de una rueda situada entre los asientos delanteros, diseñada para manejar de manera cómoda y rápida desde el equipo de audio al navegador.
BMW renovó su X5, y la versión M se beneficia de tal actualización. Es un coche de aspecto imponente, elegante pero también con ese aire deportivo que define a todos los modelos de la marca bávara, distinguiéndolos de paso de propuestas más tradicionales de algunos de sus competidores directos entre las marcas Premium alemanas. También en este sentido, el M va un poquito más allá y nos revela a simple vista que es una versión un tanto especial con modificaciones en sus paragolpes, las tomas de aire sobredimensionadas o las cuatro salidas de escape. Es un coche que no pasa desapercibido, luce toda su exclusividad con orgullo aunque sin estridencias, lo que es muy de agradecer para evitar caer en la vulgaridad. Sería imperdonable en BMW…
Manejar 555 CV aplicados a una mole que puede llegar a las tres toneladas con carga es una tarea destinada preferiblemente a manos expertas. El X5 M es un coche tremendamente seguro por definición, porque está sensacionalmente equipado en sistemas de protección activa y pasiva, además de contar con un chasis, suspensiones y frenos preparados para digerir tal empacho de potencia. Pese a ello, conviene tener muy en cuenta lo que llevamos entre manos. Acelera como un misil y corre como un tren de alta velocidad, haciéndolo con un aplomo y tranquilidad tal que puede llegar a comprometernos si las cosas se complican y no estamos tan pendientes como debiéramos. Vamos, que podemos estar rodando a 200 por hora sin casi darnos cuenta, con todos los problemas que ello acarrea en los tiempos que corren…
Dicho esto, que hay que estar atentos para que este X5 no nos pille a contramano, su comportamiento dinámico es prodigioso. Y de nuevo debemos situar esta cualidad en el marco de las particularidades del coche: grande, alto y pesado… aunque no lo parezca. Sus suspensiones son firmes y consistentes, no existen los balanceos propios de las carrocerías de este tipo, la dirección tiene la dureza precisa para controlar al milímetro la trazada, los frenos tienen potencia sobrada para realizar su tarea con seguridad y sin agotamientos, la tracción total nos ayudará en circunstancias de adherencia delicada (incluyendo si decidimos abandonar el asfalto, que casi se nos olvida que esta joya también puede hacerlo), la gestión electrónica puede evitarnos muchos problemas con su control de tracción y de estabilidad… En fin, que tampoco en este aspecto hay nada que objetar para refrendar que la versión M del X5 es un auténtico gustazo.
Llegados a este punto, parece que queda claro que el X5 M se ciñe a la perfección al argumento publicitario que tan famoso ha hecho BMW: si te gusta conducir, con este coche disfrutarás como con pocos otros. Es un sueño para cualquier apasionado del automóvil, sueño que no se hará realidad para la mayoría porque su precio es prohibitivo. Y es que un vehículo como éste puede resultar muy controvertido en el marco de la tendencia actual del mercado. Mientras que la moda apunta a coches respetuosos con el tráfico y sus normas, de consumos ajustados, emisiones contaminantes mínimas y con la funcionalidad como bandera por encima de la pasión, los chicos de BMW se descuelgan con este monumento a la opulencia. Pero ése sería otro debate…



Sumario Mundo 4x4 n. 83