Ruta 4X4: Toledo inédito 2009, Sierra de San Vicente (Wheeltracks)
Es la segunda vez que nos apuntamos a esta ruta pero la verdad es que guardábamos muy buenos recuerdos de la primera y además para nosotros era la que abría la temporada 2009-2010, por lo que teníamos muchas ganas de echarnos de nuevo al monte.
Texto y Fotos: Pordo y familia.
Fecha: 24/10/2009
La mañana, cuando nos encaminábamos hacia el punto de encuentro, no estaba muy “católica” que diría mi abuelo, pero ya se sabe eso de que sarna con gusto no pica. En el Restaurante Rodima, a la entrada de Talavera, nos estaban esperando ya los más madrugadores…, ¡menos el del bar, que a las 10:30 seguía cerrado! Saludos con los conocidos y con los nuevos y de nuevo, el ambiente Wheeltracks de siempre, ¡fantástico!.
Pero quien dijo dificultades para los wheeltrackeros, ahí estaba el bueno de Manolo que se sacó un caldito caliente del maletero de su KXR que entraba de miedo. En estas estábamos cuando nos abrieron el bar así que pasamos el rito de las inscripciones y al poco nos poníamos en marcha los 10 vehículos.
Primeros tramos de calentamiento y para irse soltando. Bajada para las primeras fotos y supercharco para gozar como los cochinillos. Curiosamente, el que hizo la ola más grande fue el pequeño Suzuki…, ¡hasta el techo del puente!. Lo que pasa es que pasó tan seguido a Juanma que nos quedamos sin la foto.
Y al poco, en un campo a nuestra izquierda, pudimos admirar una congregación de cigüeñas. Muy chula. Había un montonazo. Nuestro gurú Félix Juanma de la Fuente nos introdujo al enigmático mundo de estos volátiles animales, ¿o eran voladores?.
Tras unos cuantos kms. tranquilos nos vamos a buscar la subida de Cazalegas y ahí nos encontramos con que el paisano de turno había arado parte del camino así que tuvimos que ir directamente a la cima. Por eso de matar el gusanillo lo que hicimos fue bajarla y subirla, pero ¡qué cara se nos quedó! No es complicada salvo por unas zanjas respetables que hay casi abajo del todo, con una profundidad suficiente como para quedarse empanzado a poco que te descuides. No obstante, todos las salvamos con solvencia.
Manolo aprovechó para aprovisionarse de pan para todo aquel que lo solicitó y seguimos camino del punto de comida. Pero antes de llegar, y como magnífico aperitivo, nos esperaba la subida trialera. Como siempre nos divertimos un montón, tanto cuando afrontamos la subida a los mandos de nuestras máquinas, como cuando pudimos disfrutar de las peripecias de nuestros compañeros. La subida es magnífica, con una mezcla entre grandes rocas y mucha piedra suelta. Bastante rota y también bastante larga. Para disfrutar como enanos. Aquí el bueno de Juanma tuvo algún que otro affaire con su Disco porque no hacía más que subirse por todas las paredes… ¡como se nota que es joven y falto de doma! Y al final del todo, un tramo que Juanma llama el “túnel de lavado en seco” porque los arboles parecen querer impedir el avance de los coches por el estrecho camino, llegando incluso a hacer una verdadera pared en algunos tramos. He de reconocer que no es la parte que más me guste porque cuando oigo los arañazos que van haciendo las ramas en la “piel” de mi viejo Patrol, se me abren las carnes.
Y luego, la comida, perdón, quería decir, LA COMIDA. Sin duda, uno de los momentos con mayor espíritu Wheeltracks. Por lo menos a nosotros, algo de lo que más nos gusta y de lo que más disfrutamos. Y de los peques, ¡qué contar!. Es el momento de comer y triscar a su rollo, vamos, “ideal de la muerte”.
Una vez con las panzas repletas y el espíritu en calma, reiniciamos la ruta camino de Hinojosa de San Vicente, pueblo que no mencionaría si no fuese porque nos encontramos de repente en un atasco tipo M30 al cruzarlo, originado por un séquito funerario. Gracias a un chavalete muy majo del pueblo, conseguimos salir del atasco y reincorporarnos a la ruta, ruta que prosiguió a partir de ahí a través de unos paisajes fantásticos, primero en el bucle que realizamos por la Sierra de San Vicente y luego cuando cruzamos unos bosques que parecían casi mágicos.
Al fondo de estos bosques nos esperaba la maravilla de trialera que Juanma nos invita a “atravesar” casi siempre y, como novedad en esta excursión, un curso intensivo sobre cambio de ruedas pinchada de un Discovery en medio del campo. Otro momento culminante del espíritu Wheeltracks, con todos colaborando para intentar resolver el problema y a la vez echándonos unas risas a cuenta del bueno de Juanma… ¡hay que ver que carrete y espaldas tiene el tío!, ¡y cómo se maneja en las distancias cortas! (tengo entendido que es el que dobla al del anuncio de Brummel en las escenas más comprometidas, je, je).
La trialera es corta pero muy intensa. En mi caso debo agradecer la ayuda de Manolo y de Juanma, así como los ánimos. El Patrol, como siempre, inmenso (debo decir que va sólo, es como llevar un juguete).
Ambas cosas (la trialera y el pinchazo) acabaron bien para todos los participantes, así que un nuevo bagaje de experiencias para todos y sobre todo, mucha, pero que mucha diversión.
Cuando llegamos a la carretera algunos de los integrantes se fueron de regreso a Madrid porque tenían prisas y el resto nos dirigimos a Navamorcuende, final de la ruta, donde acabamos compartiendo risas, historias, chismorreos y experiencias entorno a unos refrigerios y unas tapitas. Como siempre, como no, el tan esperado sorteo y al final, exhaustos pero con sonrisas de oreja a oreja, nos despedimos emplazándonos para la siguiente excursión, que al menos para nosotros será la prevista para el próximo mes por la zona de Medinacelli.
Nos vemos por los caminos. Saludos a todos!
[tab: PD]
PD: Juanma, no te preocupes, los chirridos que oías no eran de tu Disco, si no de mi Patrol, pero ya sabes lo que decía la canción…
“ ¡ porque no engraso los ejes,
me llaman abandonao,
porque no engraso los ejes,
me llaman abandonao.
Si a mí me gusta que suenen,
pa’que los quiero engrasar ¡… “



Sumario Mundo 4x4 n. 83